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Oliver Cromwell es una de las personalidades históricas más enigmáticas y controvertidas de la historia de Inglaterra. La dicotomía que produce en la sociedad inglesa es muy variada. Para algunos es un héroe, para otros no es más que un exaltado 'asesino de reyes'.
La historiografía también ha jugado un papel fundamental dependiendo del contexto. La distinción entre tirano y héroe es a veces indistinguible. Es la historia de un hombre puritano austero, capaz de ascender a través del Ejército Revolucionario hasta las más altas esferas de la sociedad inglesa. Un genio de la comunicación, como Churchill, a la vez que un visionario que creía que Dios elegía sus designios.
Sin duda, uno de los temas candentes de la figura de Cromwell es su exaltación religiosa y su aparente odio a los católicos, pero los estudios más recientes indican lo contrario.
Cromwell estaba mucho más comprometido con la libertad religiosa y la igualdad de lo que los historiadores afirmaban. Las investigaciones han llegado a la conclusión que quería que se permitiera a los judíos practicar abiertamente su religión en Inglaterra y que los católicos irlandeses tuvieran derecho a practicar su culto libremente, siempre que fuera en ámbito privado.
Su ascenso meteórico hasta el poder
Oliver Cromwell nació el 25 de abril de 1599 en la localidad inglesa Huntingdon. Descendía de una familia situada entre la nobleza o 'gentry', aunque nunca heredó ese patrimonio. Fue obligado a abandonar sus estudios en Cambridge, y regresar a su región natal para cuidar de su madre y siete hermanas solteras. Durante este periplo, se casó con la hija de un comerciante, Elizabeth Bourchier.
En 1620, ocurre un acontecimiento clave para entender la personalidad de Cromwell. En ese año, cae gravemente enfermo, lo que le consume en una grave depresión, de la que sale más puritano que nunca, convencido de que dios le acompaña en todas las etapas de su vida, tanto en sus desgracias como en sus triunfos.
Durante la siguiente década, vende casi todas sus propiedades para dedicarse al cultivo de la tierra. En 1636 hereda el patrimonio de su tío, y acaba mudándose. A partir de aquí crecen sus redes familiares, ascendiendo hasta tener un cargo en el Parlamento Largo y Corto.
Lord Protector del reino
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| Fuente:Discurso de Menasseh Ben Israel a Oliver Cromwell |
A la edad de 41 años pocos piensan que éste puritano inglés se iba a convertir en nada más y nada menos que un soberano. Pero los acontecimientos se precipitan. En 1641, el Parlamento y el rey se enzarzan en una guerra civil. Cromwell destaca en las filas parlamentarias, gracias a su disciplina inflexible. En él, ejerce como capitán de caballería, y le impone a su tropa un reglamento draconiano, inspirado en su moral puritana: las blasfemias y los juegos de azar están estrictamente prohibidos, y los hombres solamente reciben reconocimiento por sus méritos personales, independientemente de sus afinidades religiosas.
En éste caso, la permisividad de sus adversarios provocó que Cromwell fuera de victoria en victoria, escalando en fama y popularidad entre el populacho y la soldadesca, hasta llegar a ser teniente general del Ejército Revolucionario. Cada vez sus ideas reformistas, y el cambio de las costumbres son más acentuadas en su determinación. En 1646, con el triunfo del Parlamento sobre Carlos I, Cromwell abandona momentáneamente su función de oficial militar para dedicarse por completo a los debates del Parlamento Largo, entonces agitado por profundos debates.
Las fuertes discusiones de los partidarios monárquicos vs revolucionarios provocan finalmente la liberación del rey, que organiza un ejército para derrocar al Parlamento. Este movimiento es un fracaso. Carlos I es de nuevo encarcelado y ejecutado en 1649, provocando un gran revuelo en la Europa del siglo XVII, y en una antesala, 140 años antes, de lo que iba a ocurrir en Francia.
Tras la ejecución del rey, entre 1649 y 1651 se convierte en el gran soberano de Inglaterra, pacificando completamente las Islas Británicas. En 1653 se convierte en Lord Protector del reino, rechazando la corona que se le ofrece en 1657. Un año después, fallece y es enterrado con todos los honores en la abadía de Westminster.
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Fuente: Retrato de Carlos I Estuardo, rey de Inglaterra (1600-1649)
La reelección de los Estuardo
Con el retorno de los Estuardo (Jacobo I) como reyes absolutos de Inglaterra, el cuerpo de Cromwell es exhumado, decapitado, y su cabeza mostrada durante años en una pica en la parte alta de Westminster. Su cabeza acabará siendo un reclamo continúo de coleccionistas.
Oliver Cromwell y la persecución de católicos y judíos. Nuevas teorías y descubrimientos.
Los estudiosos han desenterrado unos legajos del siglo XVII, donde se indica que Cromwell permitía a los católicos irlandeses la libertad de practicar su religión en privado, poniendo en entredicho su reputación y persecución sanguinaria en contra de los católicos irlandeses.
Las reuniones de Cromwell en 1655 con abogados, comerciantes y nobles de alta alcurnia también revelan por primera vez sus razones precisas de la admisión de los judíos en Inglaterra.
Todas estas aclaraciones demuestran que Cromwell pensaba que la persecución era contraproducente, porque si se perseguía a los militantes, se acababan radicalizando a los moderados. También cree que la forma de convertir a la gente no es la persecución, sino la amabilidad.
Tradicionalmente, los historiadores han sostenido que Cromwell invadió Irlanda en 1649 para castigar a la nación católica irlandesa y cometer atrocidades, lo que provocó una inmensa transferencia de riqueza y poder de los católicos irlandeses a los protestantes ingleses. Lo cierto es que a Cromwell le preocupaba más a los irlandeses partidarios del rey Carlos I.
Muchos de los monárquicos ingleses habían huido a Irlanda para reagruparse después de que Cromwell ejecutara a Carlos I, y estaban formando nuevas alianzas con los confederados católicos irlandeses y los escoceses del Ulster.
Una prueba clave en la que se han basado los historiadores para demostrar que Cromwell despreciaba a los católicos es una declaración que hizo denunciando al clero católico irlandés, impresa en Londres en 1650. Pero los documentos actuales dicen lo contrario. Es cierto que Cromwell criticaba al clero irlandés, pero no por su religión, sino por ayudar a las huestes de la realeza. Así lo dicen los documentos irlandeses afirmando que Cromwell tolerará el culto católico privado y que no se obligará a los católicos a ajustarse al protestantismo.
Aunque Cromwell mató posteriormente a cientos de sacerdotes irlandeses y obligó a otros cientos a exiliarse esto ocurrió porque Cromwell estaba convencido de que muchos sacerdotes habían instigado la primera rebelión de 1641, cuando se inició la guerra civil inglesa. En ésta primera rebelión muchos protestantes fueron asesinados salvajemente por los irlandeses.
En los escritos, poco hay de su odio a los católicos por el simple hecho de ser católicos. En ellos siempre hay un componente político y por su apoyo al rey.
Otra de las cartas descubiertas, demuestran que Cromwell tenía correspondencia con católicos franceses afirmando que el Parlamento le impedía cumplir su deseo de ofrecer más libertad a los católicos. Uno de los cardenales franceses confirma que Cromwell fue más permisivo con los católicos que los reyes Estuardo.
Todos estos documentos sugieren que Cromwell era en realidad un líder extraordinariamente tolerante para los estándares de la época. En el siglo XVII, la propaganda realista y católica pintó a Cromwell como un hombre de sangre y violencia, y los historiadores, hasta ahora, no han cuestionado adecuadamente la exactitud de este retrato.
El profesor de la Universidad de Essex John Walter, es uno de estos historiadores que han confirmado todas estas afirmaciones. Un católico romano. Para que no haya sospechas.
Otro de los aspectos a resaltar de la figura de Cromwell, en definitiva, es su complejidad como político de la época. Si bien podemos observar comportamientos en contra de diferentes colectivos, debemos llegar a la conclusión que, como buen político avispado que era, basó sus movimientos para favorecer su ego. Así que cuando le interesaba matar católicos lo hacia, y cuando no le interesaba, negociaba con ellos. Desde 1641 hasta su muerte en 1659 muchos intereses había por medio, y como el refrán dice: "Quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija".



