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| Fuente: Disco de Limons (Puy-de-Dôme) |
El Primer Merovingio
Es posible que los merovingios queden olvidados hoy en día a la futilidad histórica, pero durante más de 1.000 años, conservaron un formidable legado como fundadores de Francia. Los francos fueron sólo una de las docenas de tribus germánicas que se desplazaron hacia el sur e invadieron en los dos últimos siglos el Imperio Romano de Occidente.
Aunque formaron una entidad cultural heterogénea, no compartieron ninguna identidad política ni liderazgo común hasta consolidarse en el Reino de los Francos. La victoria final de esta consolidación no llegaría hasta que el rey Clodoveo, de la dinastía merovingia, derrotara a sus últimos rivales francos a principios del año 500. El punto de inflexión, sin embargo, bien puede decirse que fue el reinado de su abuelo y homónimo dinástico, Meroveo.
La importancia histórica de esta figura fundadora está entre la exageración legendaria y la realidad. Los francos, unidos por Clodoveo y gobernados por los merovingios durante los dos siglos siguientes, establecieron el más duradero y estable de los reinos germánicos de la época postromana. La dinastía carolingia que les sucedió estaba formada por titanes históricos aún mayores, entre ellos Carlomagno, el llamado ´Padre de Europa´, que unió tantas tierras bajo su dominio que fue coronado Emperador de Roma por el Papa. Y, cuando los francos carolingios finalmente se dividieron y colapsaron, los estados sucesores de Francia Oriental y Occidental se convertirían finalmente en el Sacro Imperio Romano y el Reino de Francia, sentando las bases de uno de los dramas políticos más largos de Europa.
¿Quién fue realmente el turbio fundador de la primera gran dinastía medieval? La respuesta, como siempre, es complicada. Meroveo fue uno de los muchos reyezuelos francos que competían entre sí a mediados del siglo V. Seguramente, se unió a la coalición del general romano Aecio y el rey visigodo Teodorico I que derrotó a los ejércitos de Atila en la Batalla de los Campos Cataláunicos en el año 451. El resto son conjeturas y hacer cábalas.
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| Fuente: Meroveo por François-Séraphin Delpech |
Crónicas y genealogías
Existen dos tipos principales de documentos históricos de este periodo: las crónicas y las genealogías. Las genealogías están bastante bien documentadas; Meroveo fue el padre de Childerico I, que a su vez engendró a Clodoveo I, quien finalmente uniría a los francos. Sin embargo, su propia relación familiar entre ellos es discutida, y aparentemente influenciada por las crónicas, y es aquí donde comienza la problemática bastante generalizada en los años de la Temprana Edad Media.
Sólo una crónica detalla el nacimiento y la vida de Meroveo -extraño, teniendo en cuenta su enorme papel histórico- y, por desgracia para el mundo, esa crónica es la Crónica de Fredegardo, del siglo VII. Fredegardo no es el nombre del autor, sino un título que a posteriori fue introducido. La identidad del verdadero autor es desconocida y discutida, al igual que la exactitud histórica de la mayor parte de lo que dice esa crónica.
Según el tal Fredegardo, Meroveo era muy probablemente un personaje histórico real, pero según él, era "hijo de Príamo". Y, como los documentos francos posteriores dan por sentado que los francos eran descendientes de refugiados troyanos y los merovingios descendientes de la realeza troyana (sin ningún respaldo histórico externo), es muy probable que se refiera a ese Príamo. Pero las incongruencias no terminan ahí.
Técnicamente, si hacemos caso a Fredegardo, Meroveo sólo era nominalmente hijo de reyes., pero su verdadero padre biológico era un monstruo mítico que no se ve en ninguna otra parte de la literatura franca o incluso europea: el Quinotauro, la bestia de Neptuno. Este toro vivía principalmente en el agua, de ahí su conexión con Neptuno. En la crónica, esta bestia se le apareció a la madre de Meroveo cuando se bañaba en una bahía y la fecundó allí antes de desaparecer de nuevo en el mar. Meroveo, por tanto, era una especie de semidiós..
Hoy en día, con esta historia de origen ciertamente bizarra y el misterio que rodea el resto de su vida, muchos historiadores posteriores discutieron si el Quinotauro era una especie de burla académica, o si Meroveo era un personaje real. Ambas cosas son posibles, por supuesto; no tenemos pruebas directas de su vida. Sin embargo, que una burla sea la única prueba existente de toda una figura fundadora, o especialmente de la fabricación de esa dicha figura en sólo dos generaciones (como máximo) parece poco creíble. Sabemos por los documentos de la época de su nieto Clodoveo de su supuesta existencia. La pregunta es, ¿sus sucesores inventaron su figura durante dos siglos?. Los documentos de Fredegardo dan píe a ello.
La historia del origen de Meroveo parece recordar sorprendentemente a los antiguos mitos grecorromanos, como el rapto de Europa por Zeus en forma de toro y el nacimiento del Minotauro a partir de las relaciones sexuales de una reina cretense con un toro sacrificado. También se ha especulado con que el aspecto de los "cinco cuernos" es una alusión a la combinación de los dos cuernos del toro con el tridente de tres puntas de Neptuno. Estos claros paralelismos grecorromanos sugieren que la historia puede haber sido cuidadosamente manipulada; una invención para conectar a los gobernantes merovingios con los antiguos romanos y establecerlos como dignos sucesores.
Los francos no eran ajenos a la invención de detalles. Incluso Carlomagno y sus descendientes son dados a la exageración y el sarcasmo o sólo se utilizaban post-mortem o por los enemigos para ridiculizarlos. Pero los merovingios quizás buscaban el efecto contrario.
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| Broche de lazo de bronce merovingio |
El hallazgo mil años después
Para entender todas estas preguntas y respuestas, debemos viajar casi 1.000 años hacia adelante. Sin el descubrimiento de la tumba de Childerico, un supuesto hijo de Meroveo, en el Siglo XVII todas las reconstrucciones hubieran sido un problema para reconstruir el legado merovingio. En la tumba de dicho rey se encontraron una cantidad enorme de objetos de oro, muchos de ellos sin importancia. Pero la clave fue encontrar una decena de simbolos dorados de abejas, el símbolo sagrado de los merovingios, y lo más sorprendente, una cabeza de toro. La religión germánica no tenía una relación directa con dioses en forma de toro, pero si que hay una relación con el Quinotauro.
También la genealogía, parece más bien un intento de encadenar a los reyes menores más famosos, unos reyes que muy probablemente no tenían relación familiar. Lo sorprendente es como una dinastía tiene el nombre del cuarto rey en la cronologia. Sin embargo, el Liber Historiae Francorum del siglo VIII menciona a Meroveo como bisnieto de Marcomer, el primer rey ´Hijo de Príamo´, ya sea su hijo literal o simplemente su descendiente. Esto no significa que la genealogía sea correcta, por supuesto. Lo que sí significa es que muy probablemente fue aceptada entre los propios francos. Y eso, considerado junto a la burla académica de Childerico, hace que parezca perfectamente razonable que aceptaran la historia del Quinotauro como algo muy real y muy legitimador. Tanto si el tal Fredegardo la inventó como si la adaptó de algún tipo de historia popular anterior, parece que había muchos precedentes culturales detrás de ella.
Si estos detalles míticos habían surgido o no en la vida de Meroveo o incluso de Clodoveo es probablemente imposible de saber. Sin embargo, el peso del legado de Meroveo no tiene discusión. Independientemente de lo que su pueblo creyera sobre su nacimiento, su participación en la batalla que impidió a Atila saquear la Galia es un hecho más que probable, y eso seguramente le habría proporcionado un montón de legitimidad independientemente de su nacimiento.
La figura de Meroveo y la abeja fue adoptada por Napoleón 1300 años después, en su coronación. Una forma de indicar al mundo que los merovingios son los padres de la nación francesa.
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| Fuente: Marco dorado con la imagen de Napoleón, con símbolos imperiales, entre ellos abejas de los gobernantes merovingios |



